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¿Alguna vez te observaste la vulva con un espejo? ¡Si! tu propia vulva, la que tienes entre las piernas. Y si alguna vez te miraste ¿fue con un motivo médico o estético? (por ejemplo: “tengo un lunarcito” o “me tengo que depilar”). Te invito a repensarlo juntas.

En la columna de este mes, te voy a hablar de un tema hiper tabú que tiene que ver con el sexo oral y el por qué a algunas mujeres no lo disfrutan. Ahora, me dirás…¿qué tiene que ver mirarte la vulva con el sexo oral? ¡Muchísimo! Para empezar a pensarlo, te propongo un ejercicio muy divertido. Del lado izquierdo dibuja tu propia vulva, si nunca te la miraste antes, dibuja la que creas que tenés:

Ahora que ya la dibujaste, me gustaría que le pongas un título a tu dibujo (no a tu vulva, a tu dibujo).

Lo más probable es que ese nombre sea del tipo cosa rara o fea, desagradable.

Bien. Ahora quiero que dibujes del lado derecho del recuadro, la vulva que te gustaría tener. Es decir, la idealizada, la que crees que deberías tener. Una vez que termines tu dibujo, por favor ponle título.

¿Ves? Ese título seguramente es muy diferente del primero, y estoy casi segura que es hasta un título más agraciado y feliz. Pero también estoy segura de que el dibujo de la derecha de esta página es más bien similar a una vulva de una actriz porno. Es decir, simétrica, rosadita, húmeda, más “aniñada” y sin vellos.

El modelo que nos impone el porno tiene que ver con una simetría que en la vida real no existe. Así como tu rostro es diferente del de tus amigas, y todas son mujeres, las vulvas también son distintas entre sí, cada una es perfecta así como es y cada una es, además, una pequeña obra que esconde un tesoro maravilloso a ser descubierto: el clítoris, el eje de tu propio placer sexual.

¿Sabías que el clítoris es el único órgano en todo el cuerpo humano diseñado específicamente para el placer? No existe ningún otro órgano cuya función sea exclusivamente proveer placer a la persona. El pene, por ejemplo, cumple una doble función: reproductiva y excretora, porque es parte del sistema urinario del hombre.

Pero la naturaleza es sabia y generosamente nos dotó de un cúmulo de más de 8000 terminaciones nerviosas, de las cuales 4000 están centradas en apenas 1 centímetro que sobresale al exterior (el glande del clítoris). Por eso, cuanto más te conozcas y más te observes, más amigada vas a estar con tu vulva, tu vagina y tu clítoris, es decir que probablemente vas a estar más cercana a una experiencia plena de autoconocimiento.

Atención, que esto no se trata de una crítica destructiva al porno, sino que al no tener modelos claros relacionados con la sexualidad y no haber recibido Educación Sexual en prácticamente ningún momento de nuestro recorrido emocional en la sexualidad, probablemente tengamos una idea errónea de cómo funciona, cómo es y qué le pasa a nuestro cuerpo en determinados momentos de los encuentros sexuales que mantenemos con otra persona o con nosotras mismas.

Lo cierto es que ante el desconocimiento del propio cuerpo, la falta de educación sexual y la prevalencia del porno como único modelo posible de sexualidad, nos vamos encontrando cada vez más con mujeres que cierran la puerta a las posibilidades de recibir sexo oral y descubrir un maravilloso mundo de sensaciones completamente diferentes.

Recuerda: el sexo no es sólo penetración. Es también cortejo, es seducción, es conquistarse, es fundirse en un momento íntimo y dejarse llevar. Si la sexualidad tiene restricciones, -momentos de quiebre, espacios incómodos o hay situaciones que te llevan a tener vergüenza o pudor de tu propio cuerpo o de sus reacciones (hay chicas que se avergüenzan de su lubricación vaginal, por ej), entonces estamos diciéndole NO, prácticamente de entrada, a la magia de explorar sensaciones diferentes.

Por ejemplo, en el caso del sexo oral, los hombres al tener una predominancia tan visual, disfrutan muchísimo de la experiencia. Pero nosotras...ahhhh...nosotras nos tapamos, apagamos la luz, nos cuesta vernos, quedamos expuestas y muchas veces sentimos pudor de los vellos, los fluidos o los olores que son naturales en la sexualidad. ¿Entonces? Ahí es cuando muchas chicas se niegan rotundamente a que sus parejas les practiquen sexo oral en la vulva, por miedo a que sus vulvas “no gusten” o no sean “perfectas”. Perfectas…¿según quién? Sí, adivinaste, según el bendito porno que nos impone este modelo simétrico de vulva absolutamente irreal.

Si esto es lo que te está pasando, si te da vergüenza que te den sexo oral, que te toque tu pareja o que simplemente, te observe tus genitales, tengo varias cosas para que puedas pensar:

  1. Tus genitales son perfectos, así como son. No necesitás modelos irreales para tener una comparación burda de algo que naturalmente es diferente en todas las mujeres.

  2. Pretender una performance sexual como la del porno, es prácticamente igual a querer aprender a operar un corazón viendo Dr. House.

  3. Aceptarte es parte de cultivar tu amor propio. Empieza mirándote la vulva con un espejito todos los días. Descubrite, no tengas vergüenza.

  4. Tocate de manera no erótica, explorá tu cuerpo, haz un “scanner” corporal de manera que puedas identificar qué te gusta y qué no.

  5. Y cuando tu pareja te proponga darte sexo oral, si te resulta muy invasiva la experiencia, empieza de a poco, que un día pruebe hacerlo con tu ropa interior puesta y recorra los bordes con su lengua y sus dedos, besando tus piernas, tu pelvis, tus caderas. Y de a poquito...tú sola, cada vez vas a ir pidiendo más.

¡Por supuesto que no a todas las personas nos tiene que gustar lo mismo! pero nunca te niegues a la posibilidad de explorar el placer, al menos, tener la oportunidad de estar en la experiencia y luego poder decidir.

¡Que lo disfrutes! Es una experiencia súper placentera y diferente de todo lo que conocés.

Después contanos cómo te sentiste al respecto, pero lo más importante: dejate llevar por las sensaciones de tu propio cuerpo.

Lic. Mariana Kersz

Psicóloga y Sexóloga

@lic.marianakersz

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